El melocotón, fruta de piel aterciopelada, posee una carne amarilla o blanquecina de sabor dulce y aroma delicado. A la variedad que no tiene la piel aterciopelada se la llama nectarina.

Los melocotones se pueden disfrutar de muchas maneras: mermeladas, confituras, rellenos para tartas y tartaletas, preparando melocotón en conserva, melocotones al vino, batido de melocotón, etc.

Dentro de las frutas deshidratadas podemos encontrar los melocotones o también llamados orejones, que al estar deshidratados tienen mayor concentración energética y de nutrientes.

 

Las vitaminas más destacables de los melocotones son la vitamina C, Niacina o B3, E, riboflavina o B2, tiamina o B1, piridoxina o B6, A (caroteno) y ácido fólico o B9.

Los melocotones nos aportan minerales como potasio, fósforo, magnesio, calcio, sodio, hierro, zinc, yodo y selenio.

 

¿Qué nos aporta el consumo de esta deliciosa fruta?

El melocotón, entre otras cosas, es ideal para las personas con hipertensión por su alto contenido en potasio y su bajo aporte de sodio. Su consumo resulta adecuado para personas con diabetes, por su bajo contenido de carbohidratos. Es beneficioso también para las varices, mejora las defensas y es recomendable para combatir el estreñimiento.